martes, 13 de marzo de 2007

¿Vivir o Sobrevivir?

Cuando alguien rompe tus sueños y esperanzas, te acostumbras a vivir con el sufrimiento. Las lágrimas se convierten en tus compañeras de viaje, tus ojos se acomodan a ver a través de ellas, y la gente q te rodea a ver la traslucida tristeza q de ellas se desprende. Fuerzas sonrisas q no sientes y en las q nadie cree. Y sigues adelante a pesar del dolor. ¿Quién diría que un corazón roto puede seguir latiendo? Pero lo hace y te mantiene viva a pesar de que tu no quieras. A solas, gritas y pataleas deseando desaparecer. Pero sigues ahí. Y pasa el tiempo, y las heridas se van curando. Pero siguen estando ahí, nadie podrá borrar las cicatrices. Las lágrimas parecen no acabarse y tu sigues. Sigues respirando aunq te duela. Y un día aparece alguien y una llama de esperanza se enciende en tu corazón. Y quieres volver a reír, a amar… pero tienes miedo. Solo te queda hacerte una pregunta ¿sentir de nuevo y arriesgarse o quedarse atrapada para siempre en el dolor? Un camino te hace ganar la batalla, el otro hace q salga victorioso quien te rompió el corazón. Ahora, con un nuevo camino por delante, la decisión es tuya ¿VIVIR o sobrevivir?

A mi ángel salvador y mi dulce carcelero, q me curó el alma sin saberlo y sin saberlo me da también el tormento...

1 comentario:

Pequeña saltamontes dijo...

Conozco el dolor, lo he vivido. Me ha congelado el corazón y me ha envenenado con su néctar.
Endureció mi mirada y ensombreció mi faz.
Darse una nueva oportunidad se volvió escuchar siempre las mismas palabras, siempre las mismas promesas. Y al final, las mismas decepciones y los mismos auto reproches.
Hasta creer encontrar al hombre de tus sueños y decirte "¿por qué no?" para darte cuenta con terror de que si él te lastima como los demás será ese el último golpe que resistas. Que se llevará tu fe y tu confianza y te herirá de muerte.
Y sí, es el último golpe que resistes.
Sabes que es el último porque sigues viva y sientes latir tu corazón con más fuerza que nunca, porque por primera vez en mucho tiempo vuelves a serte fiel a ti misma.
Porque cambiaste, porque creciste.
Porque has estado en ese sitio donde no hay vida ni esperanza ni más lágrimas que llorar. Y volviste.
Sigues adelante, aún cuando a veces la nostalgia te hace mirar atrás.
Sigues adelante, impulsada por la seguridad que te da el saber que ese golpe recibido fue el último, porque nunca permitirás que te den otro.